Para enseñar a tu perro a venir cuando lo llamas, asocia una sola palabra alegre con el mejor premio que conozca, empieza en una habitación tranquila donde casi no pueda equivocarse y sal al exterior solo con una correa larga puesta. La señal tiene que anunciar algo bueno siempre, así que nunca la uses para llamarlo al baño, a una regañina o al final de su diversión. Si tu perro ignora la señal, no la repitas: vuelve a un entorno más fácil y reconstruye.
Por qué el «ven» es la orden básica más difícil de dominar
El «sienta» y el «tumbado» le piden algo sencillo mientras a su alrededor no pasa gran cosa. La llamada, en cambio, le pide que deje lo más emocionante de su mundo en ese momento, ya sea un olor, otro perro o una ardilla, y se aleje de ello corriendo hacia ti.
Cuando falla, tu perro no es testarudo: está sopesando dos opciones, y el mundo a menudo parece la mejor oferta. El adiestramiento inclina la balanza hasta que girarse hacia ti deja de ser una decisión y se convierte en un hábito.
Hay dos cosas que complican el trabajo más de la cuenta:
- Una señal desgastada. Si has gritado «ven» muchas veces sin que pasara nada después, se ha convertido en ruido de fondo.
- Una señal con malas asociaciones. Si casi siempre ha significado que llega la correa y se acaba el paseo, tu perro ha aprendido que acudir le cuesta algo.
Si alguna te suena, puede ser más fácil elegir una palabra totalmente nueva, como «aquí» o «junto», y cuidarla desde el primer día.
Haz que venir a ti sea la mejor oferta del día
Dejar un prado lleno de olores merece algo más que el pienso de siempre. Reserva para la llamada parte de lo que tu perro más valora:
- Comida que rara vez le das, como trocitos de pollo cocido o queso, varios seguidos en lugar de un solo bocado.
- Un juego, como un tira y afloja corto o una pelota lanzada justo cuando llega a ti.
- La propia libertad. Cuando llegue, prémialo y después mándalo a jugar de nuevo con un «venga, ve». Así aprende que volver no pone fin a la diversión automáticamente.
Haz que la llegada también sea agradable: agáchate o da un paso atrás mientras viene corriendo, en lugar de echarte encima de él. Toca con suavidad su collar o arnés antes de darle el premio, para que sujetarlo un segundo forme parte de la rutina y no sea una trampa.
Construir el «ven» por etapas
Cada etapa añade un poco más de tentación. Pasa a la siguiente solo cuando tu perro responda al instante, a la primera, la mayoría de las veces.
| Etapa | Dónde | Qué cambia |
|---|---|---|
| 1 | Dentro, una habitación | Tu perro está a unos pasos y no está ocupado |
| 2 | Dentro, por toda la casa | Llámalo desde otra habitación o mientras olfatea |
| 3 | Jardín o patio | Olores nuevos, pero aún un espacio pequeño y seguro |
| 4 | Lugar tranquilo al aire libre, correa larga | Más espacio, distracciones suaves a lo lejos |
| 5 | Lugares más concurridos, correa larga | Otros perros, personas y fauna a la vista |
Empieza la primera etapa así:
- Ten los premios preparados y espera a que tu perro esté a poca distancia, mirando a su alrededor.
- Di tu señal una vez, con voz alegre y amable.
- En cuanto se gire hacia ti, felicítalo y retrocede para que te siga.
- Cuando llegue, tócale el collar y dale un premio generoso.
- Libéralo con «venga, ve» y repítelo más tarde, unas cuantas veces repartidas a lo largo del día.
Para la segunda etapa ayuda una segunda persona: llamad a vuestro perro por turnos de uno a otro. Parad mientras todavía tenga ganas.
Llevar el «ven» a la calle con una correa larga
Fuera, una correa larga te permite practicar sin arriesgarte a un fallo que no puedas remediar. Es una correa ligera de varios metros, enganchada a un arnés bien ajustado y no al collar, para que un frenazo al final no le dé un tirón en el cuello.
Sujétala sin tensión y deja que tu perro olfatee. Después:
- Llámalo cuando algo le interese un poco, no cuando esté completamente absorto.
- Si viene, celébralo y déjalo volver a explorar.
- Si no viene, no lo recojas tirando de la correa mano sobre mano. Aléjate de él, haz un sonido animado y prémialo cuando te alcance. La próxima vez, llámalo en un momento más fácil.
Usa la correa larga más tiempo del que crees necesario; el primer conejo puede deshacer semanas de trabajo. En lugares desconocidos o cerca de carreteras, lleva a tu perro atado por muy buena que sea ya su llamada.
Hay quien añade un silbato cuando la señal hablada está consolidada, porque suena igual lo toque quien lo toque; es una habilidad aparte con su propio adiestramiento.
Nunca llames a tu perro para algo desagradable
Cada vez que la señal lleva a algo que a tu perro no le gusta, pierde un poco de fuerza. Ejemplos habituales:
- llamarlo para cortarle las uñas, darle una medicina o bañarlo
- llamarlo para ponerle la correa y salir del parque, siempre
- llamarlo y luego regañarlo por tardar
Para lo que no le va a gustar, ve a buscarlo con calma en lugar de llamarlo. En el parque, llámalo varias veces durante el paseo, prémialo y déjalo ir otra vez, para que la última llamada para volver a casa sea solo una de muchas.
Haya tardado lo que haya tardado, recíbelo con cariño cuando llegue. Castigar una llamada lenta le enseña que el problema es llegar.
Qué hacer cuando tu perro ignora el «ven»
Va a pasar, sobre todo en la adolescencia.
No repitas la señal una y otra vez. Decirla cinco veces le enseña que las cuatro primeras no cuentan. Dila una vez; si no pasa nada, cambia lo que estás haciendo.
Hazte interesante. Corre unos pasos en dirección contraria, agáchate, da palmas o haz sonar la bolsa de premios. A la mayoría de los perros les cuesta resistirse a alguien que se aleja.
Si hace falta, ve a buscarlo con calma. Sujeta el collar o la correa con suavidad y llévatelo sin aspavientos ni castigos.
Y la próxima vez, ponlo más fácil. Una llamada fallida te dice que la situación era demasiado difícil para la etapa en la que estáis. Retrocede una etapa, usa mejores premios o llámalo antes de que se enfrasque en la distracción, no cuando ya lo esté.
Si tu perro antes acudía sin falta y de repente duda, parece rígido o se resiste a moverse, pide a tu veterinario que lo revise, porque las molestias pueden hacer que correr hacia ti le apetezca menos. Si el problema persiste pese a practicar con constancia, un adiestrador cualificado que trabaje con refuerzo positivo puede observar una sesión y ajustar el plan.
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Preguntas frecuentes
¿A qué edad puede un cachorro empezar a aprender a venir?
En cuanto llega a casa. Los cachorros siguen a su gente por naturaleza, así que practicar pronto en casa con muchos premios crea un buen hábito. Cuenta con que flojee durante la adolescencia y sigue practicando en esa etapa.
¿Cuánto se tarda en conseguir una llamada fiable?
Depende del perro, de su edad y de cuánto practiques. En casa la llamada puede salir en pocos días, mientras que una llamada de la que puedas fiarte con distracciones fuertes suele llevar meses de trabajo constante. Sigue usando la correa larga hasta que tu perro lo haya demostrado fuera.
¿Debo seguir premiando a mi perro por venir cuando ya lo hace bien?
Sí, al menos a menudo. Puedes alternar con elogios y juego, pero una llamada que sigue compensando se mantiene fuerte. Dale de vez en cuando un premio especial, sobre todo cuando deje algo emocionante para venir.
¿Qué hago si mi perro sale corriendo cuando intento cogerlo?
Muchos perros aprenden que ser atrapados acaba con la diversión. Practica en casa tocarle el collar con un premio cada vez y evita perseguirlo, porque la mayoría de los perros lo toman como un juego. Darte la vuelta y alejarte de tu perro suele funcionar mejor.
Escrito por el equipo de Dog Translator con ayuda de IA. Lo que el artículo dice sobre Dog Translator proviene de la propia app; los nombres de menú de otras apps pueden cambiar entre versiones.